Es frecuente escuchar en los medios de
izquierda la mención de la inminencia del “estallido social”
provocado por los abusos y la corrupción del Estado. Sin embargo no
se dice mucho más acerca de lo que se quiere representar.
Nunca se habla del término explícito
de revolución o revuelta, sino de estallido, o sea, como si se
tratara de una fuerza de la naturaleza y no del conjunto de actos de
rebelión de una clase o grupo social en contra de sus opresores.
Esto deja en claro la concepción medrosa de los medios “de
izquierda” que buscan solamente condenar de manera moral la
opresión sin repudiar el orden explotador. O sea, que creen que la
opresión es obra de “malos elementos” del Estado y del gobierno
y no el resultado de la manera en que está estructurado ese mismo
poder.
Obrando así, los medios “defensores
del pueblo” oscurecen, a veces sin querer, la formación de una
verdadera concepción de las tareas revolucionarias de los
trabajadores, pues estos llegan a creer que la condena moral basta
para acabar con los abusos y la explotación, y con cada desengaño,
en vez de renunciar a esta concepción infantil, más bien se
despolitizan y acaban por renunciar a toda lucha, dejando el terreno
libre a las tendencias reaccionarias.
La concepción del “estallido social”
sirve a la reacción y no sólo debe ser abandonada sino combatida
como una concepción burguesa altamente nociva para la politización
y educación de las masas trabajadoras.
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